El TAI CHI y sus aportes a la salud

El tai chi es una disciplina física y mental, su cuidadosa combinación de movimientos lentos y muy precisos, sumado a ello la  meditación y técnicas de respiración. Se trabajan constantemente la postura, la coordinación y la concentración. Pueden practicar taichí desde las personas con una forma física excelente hasta aquellas que acaban de sufrir una intervención quirúrgica y desean favorecer su recuperación.

Un estudio realizado en Japón comparó  varios ejercicios para comprobar cuál mejoraba la fuerza de los practicantes. Se comprobó que las personas que hicieron tai chi mejoraron más del 30% en la fuerza del tren inferior y el 25% en la del superior.

Dentro de sus principales aportes a la salud, podemos mencionar los siguientes:

  • Calma la mente, con la ayuda de las técnicas de respiración profunda, el Tai Chi nos ayuda a alcanzar un estado de meditación y a reducir el estrés y la ansiedad.
  • Potencia la inmunidad, es capaz de aumentar el número de células inmunitarias relacionadas con la renovación celular y, con ello, de favorecer la longevidad.
  • Ayuda a superar la depresión leve porque refuerza la autoconfianza. Además, el movimiento lento y preciso junto con la respiración consciente produce un efecto directo sobre los sistemas nervioso y endocrino.
  • El tai chi refuerza el sentido del equilibrio, por lo que es un eficaz medio preventivo.
  • Mejora los niveles de hipertensión arterial, la práctica del ejercicio aeróbico combinado con las técnicas de meditación, contribuye a mejorar los niveles de hipertensión arterial. Esta disciplina oriental tiene efectos muy positivos en el sistema cardiovascular así como también influye en la regulación de las emociones, lo que permite que la tensión arterial se estabilice.
  • Aumenta la fuerza muscular, los movimientos que sea realizan mantienen el cuerpo en movimiento continuo y ayudan a endurecer brazos y piernas.
  • Combate el insomnio.
  • Alivia los dolores de cabeza y las migrañas. Uno de sus mayores beneficios es que puede reducir y eliminar los bloqueos energéticos que causan dolores y enfermedades.
  • Fomenta el autoconocimiento.
  • Previene enfermedades como la artritis.
  • Fortalecen las extremidades superiores e inferiores, los brazos se usan para realizar los movimientos que van gradualmente de simples a complejos. En estos movimientos se trabajan las articulaciones, lo que las fortalece, las oxigenan y tonifican. Asimismo, previene la pérdida de masa muscular, que aumenta su declive a partir de los 40 años.
  • Aporta energía vital, la energía debe fluir por el cuerpo libremente, pero también hacerlo por las vías correctas. Si esto no sucede, es cuando aparecen las enfermedades y los dolores. Con la práctica se logra un mayor bienestar en los músculos, en el aparato respiratorio, en el circulatorio, etc. De esta forma, nuestro organismo se fortalece ante las enfermedades
  • Reduce el dolor crónico, puede ser de ayuda en el manejo de muchas enfermedades crónicas que cursan con dolor.
  • Meditar moviéndose, ayuda a aclarar los pensamientos y mejora la concentración. Pero debemos estar conscientes de los movimientos y presentes en el lugar y el espacio.