Inhalamos y exhalamos constantemente, no paramos ni un solo momento de hacerlo, cada día respiramos aproximadamente 20. 000 veces, de esta manera alimentamos nuestras células con oxígeno y lo expulsamos en forma de dióxido de carbono.
En la mayoría de las ocasiones no somos conscientes de ello. ¿O acaso has contado cuántas veces has respirado desde que te levantaste? Seguramente no, porque es un proceso que se mantiene de forma automática.
Volviéndonos conscientes de cómo respiramos durante unos cuantos instantes podemos recargar las células de nuestro organismo y los niveles de nuestro ser, tanto físico como mental, además mejora nuestra salud emocional. Y para lograrlo ponemos a tu disposición 6 ejercicios de respiración consciente:
- Respiración completa
Se aplica la respiración abdominal. Primero expulsamos todo el aire de los pulmones, haciendo que queden bien vacíos. Después, procedemos a inspirar suave y profundamente, con el fin de llenar al máximo el abdomen, seguido de los pulmones y el pecho, mantenemos el aire durante 4 segundos y expulsamos lentamente, notando como se vacía primero el tórax seguido del abdomen.
- Respiración profunda
Es una técnica ideal para aplicar en cualquier momento y lugar. Su función es tranquilizarnos cuando estamos estresados, sirve para inducir un estado anímico calmado y relajado. Se debe tomar aire por la nariz durante unos 4 segundos, lo mantenemos en los pulmones mientras contamos hasta 4 mentalmente. Pasado ese tiempo, soltamos el aire durante otros 4 segundos y lo repetimos tantas veces nos sea necesario.
- Respiración Wim Hof
Aquí se combina la respiración con la meditación. Recibe ese nombre por el atleta extremo holandés Wim Hof, conocido mundialmente por su capacidad de tolerar temperaturas heladas. Acostados, en posición horizontal, realizaremos de 30 a 40 respiraciones profundas. Inhalamos al máximo, llenando los pulmones todo lo que podamos. Mantenemos por unos 12 segundos y luego exhalamos lentamente.
- Oxigenando todas las células
Esta es otra técnica propuesta por Wim Hof y sirve para limpiar el cuerpo de dióxido de carbono acumulado y oxigenar a todo el sistema nervioso. Sentados con la espalda recta, inhalaremos el aire por la nariz y lo expulsaremos por la boca en ráfagas cortas, pero intensas, como si estuviéramos inflando un globo.
- Respiración para dormir mejor
Ayuda a controlar el estrés y consecuentemente dormiremos mejor. Colocamos la punta de la lengua en el paladar, justo detrás de los incisivos superiores. Inhalamos por la nariz durante unos 4 segundos y mantenemos la respiración entre 6 y 8 segundos, luego exhalamos, durante 8 segundos, por la boca, haciendo ruido y frunciendo los labios, de esta manera se libera toda tensión interna.
- Equilibrando la mente
Perfecto para realizarlo antes de enfrentar una tarea cognitiva muy exigente. Primero tapamos con el pulgar una de nuestras fosas nasales y respiramos lentamente por el otro lado, contando hasta 8. Retenemos el aire unos 4 segundos y luego, taparemos la otra fosa nasal y exhalaremos hasta 8 por el agujero que antes estaba tapado.